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La barrera del idioma es una de las mayores, tanto a la hora de viajar como de conseguir un trabajo o lanzarse a emprender en otro país. Al inglés, que sigue siendo la lengua internacional, y a los tradicionalmente más estudiados en España -francés, alemán e italiano-, se han sumado en los últimos años varios idiomas cuya demanda se ha disparado, como el árabe, el ruso y, sobre todo el chino.

En este último caso, además, se nota cómo el auge de la economía china y la expansión del comercio electrónico en el país han hecho que cada vez más autónomos y emprendedores españoles se hayan lanzado a solicitar traducciones al chino, por ejemplo, de sus páginas web. Y por la estructura de ese idioma, en el que un mismo carácter puede tener muchos significados, el trabajo de un traductor de chino que tenga ese idioma como lengua materna se vuelve imprescindible.

Por otra parte, también crece el número de empresarios chinos que están visitando nuestro país en busca de oportunidades para invertir y en ese caso, para poder llevar las negociaciones a buen puerto, se hace imprescindible la experiencia de un profesional que se encargue de la interpretación simultánea entre chino y español.

Un intérprete no sólo traslada las ideas de una parte a otra para que puedan entenderse y llegar a acuerdos sino que asesora al cliente sobre las pautas que deben cumplirse en cualquier negociación con una persona de cultura china y el protocolo básico que debe seguirse en una reunión para que no se produzca un choque cultural que acabe con una colaboración entre empresas chinas y españolas.

Aplicaciones de traducción simultánea


Como vemos, introducirse en el mercado de otro país o iniciar relaciones profesionales con empresarios de otra nacionalidad no es tan complicado como puede parecer de entrada, ni siquiera tratándose de China, si se cuenta con servicios de traducción y comunicación adecuados.

Hay quién se plantea si los traductores online y las aplicaciones que permiten la traducción simultánea, y que cada vez existen en más idiomas y con funcionalidades más completas, no pueden usarse en caso de necesitar una traducción.

Quizás en unos años, con las mejoras tecnológicas, la respuesta sea otra, pero hoy por hoy la cuestión está clara: este tipo de software es una herramienta útil y una posible solución de emergencia en situaciones en las que no se requiere un resultado profesional - por ejemplo, en un viaje de ocio-, pero con los resultados que ofrecen, incluso las que tienen más calidad, su uso no es aconsejable en cualquier ámbito en el que se busque una mínima fiabilidad.

Después de probar unas cuantas podemos concluir que la hipótesis de partida era correcta: aunque son una herramienta de apoyo interesante y te pueden sacar de un apuro, aún les queda mucho camino que recorrer hasta convertirse en un traductor fiable.

Probablemente la más famosa sea Google Translator, una herramienta que soporta más de 90 idiomas y que permite que busques palabras y frases a través del teclado o de la voz, mediante el micrófono del smartphone. Aunque quizás su utilidad más interesante es la de “escuchar” la traducción de la robótica voz del asistente de Google, una forma de mejorar la pronunciación cuando aprendes un idioma.

Su última actualización da un paso más hacia la excelencia con la inclusión del sistema de detección automática del idioma en modo de voz y de la tecnología Word Lens -Google se hizo con ella en 2014-, que permite apuntar con la cámara del smartphone a una imagen con texto, cartel o letrero y obtener su traducción inmediata. Sólo requiere de buen pulso, ya que ni siquiera es necesario tener conexión a internet, y en caso de que no reconozca la tipografía permite introducir el mensaje de forma manual. Un imprescindible en cualquier viaje a pesar de su único pero: por ahora sólo está disponible en inglés, español, francés, alemán, italiano, portugués y ruso.

Babylon es otro de los softwares de traducción más populares y completos, con posibilidad de seleccionar entre 75 idiomas. Sus bases de datos incluyen millones de términos y contiene información de 1.600 diccionarios y glosarios de diversos campos de información. Sin embargo, tiene las mismas limitaciones que el resto. De hecho, junto al servicio gratuito de “traducir” te ofrece el de pago de “traducción humana” -porque, como decíamos arriba, un intérprete experimentado y nativo es, de momento, la única manera de asegurarse una traducción profesional-.

Aunque no es una aplicación, el traductor de El País es un buen ejemplo de los muchos online que integran entre sus servicios la mayoría de medios de comunicación. Este en concreto, permite traducir de español a chino simplificado, chino tradicional, árabe y ruso, entre otro muchos idiomas. La tecnología de Microsoft Translator también da la opción de introducir una url y pedir que la traduzca al completo al idioma seleccionado, pero los resultados son irregulares -llega hasta porcentajes distintos en cada caso, pero que no suelen superar un par de párrafos- y poco fiables. En el apartado de los diccionarios online destaca también el todopoderoso Word Reference.

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